El Órgano de la Catedral

El Órgano de la Catedral

El origen del órgano de la Catedral se remonta al año de 1890, cuando el taller de organería español Aquilino Amezua comenzó la construcción de un nuevo órgano para la Catedral de Santafé de Bogotá. Este instrumento, de notables cualidades sonoras, sobrevivió, mal que bien, hasta la década de 1960, cuando el edificio pasó por una reforma interna.

En aquel entonœs, el mecanismo fatigado y frágil del instrumento hacía imperiosa una gran labor de reparación, para lo que se contrató al organero alemán residente en Colombia, Oskar Binder, representante de la firma alemana E.F. Walcker. El conœpto de restauración histórica en organería se hallaba por entonœs apenas en su infancia, y dadas las incontables fallas técnicas y defectos del órgano español, se optó por una reforma sustancial.

Hacia 1968 los trabajos de transformación del edificio realizados en el marco de preparación para la visita del Papa Pablo VI habían implicado el traslado completo del órgano, antaño ubicado a media altura en el extremo oriental dela nave œntral, sobre una tribuna.

Fue reubicado en el espacio de una de sus capillas laterales(costado sur), en dondehasta hoy se encuentra, con la consola eléctrica debajo de él, una distribución espacial que ofrece terribles problemas acústicos y desincronización entre el organista, la congregación y el sacerdote celebrante. El mecanismo fuecompletamente alterado, y la consola original sustituida por una nueva de la firma E.F.Walcker. Los elementos Amezua reutilizados (28 registros y el mueble) nunca fueron debidamente restaurados, simplemente reinstalados en el instrumento reformado,acumulando severos maltratos y deterioro por el paso del tiempo. Además, esta reforma reconoció con justicia la insuficiencia de la paleta sonora del órgano, previendo en la nueva consola una expansión progresiva que, a todas luces, nunca se llevó acabo.

Hoy, la Catedral aspira a reestableœr toda su tradición musical en torno a un nuevo órgano tubular de alto nivel artístico y que pueda llenar a cabalidad todas las exigentes expectativas asociadas a un órgano de catedral.

Se ha esbozado un proyecto para la construcción de un instrumento parcialmente nuevo que reincorpore los elementos Amezua aún existentes, restaurados con rigor, y accionados por mecanismos modernos que hagan de este un órgano que cohesione el pasado y el presente, y que sirva no sólo para la interpretación de un vasto repertorio universal (para órgano solista, órgano y coro,y órgano y orquesta), sino que inspire a los músicos de nuestro tiempo a componer música nueva para el bien llamado Rey de los lnstrumentos.

Así, una vez terminado, la Catedral podrá volver al esplendor musical que otrora ofreciese con gran orgullo a la Capital y a sus habitantes, con liturgias embellecidas con música de gran calidad y recitales de órgano interpretado tanto por artistas internacionales invitados como por nuestros futuros jóvenes organistas que hoy se forman en Europa.

Organo, coros y orquestas habrán de llenar nuevamente esta Catedral con música divina.

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